Cuando hablamos de manchas oscuras que aparecen después de un proceso inflamatorio de la piel, solemos utilizar el término hiperpigmentación postinflamatoria (HPI). La idea implícita es sencilla: primero aparece la inflamación, luego desaparece y, como consecuencia, queda la pigmentación.

Pero ¿y si en algunos casos la inflamación todavía estuviera presente?

Un reciente artículo publicado en JAMA Dermatology propone revisar esta idea y plantea que, especialmente en personas con tonos de piel más oscuros, la pigmentación y la inflamación pueden coexistir durante un período de tiempo, aunque la inflamación ya no sea evidente a simple vista.

La inflamación puede ser menos visible de lo que creemos

Una de las principales dificultades para identificar inflamación en pieles más oscuras es que el eritema —el enrojecimiento que habitualmente utilizamos como signo visual de inflamación— puede ser mucho menos evidente.

Esto ocurre porque una mayor cantidad de melanina modifica la forma en que la luz es absorbida y reflejada por la piel. Como consecuencia, una zona puede parecer principalmente "una mancha oscura", aunque todavía existan procesos inflamatorios activos.

El artículo analiza evidencia proveniente de estudios clínicos, colorimetría, estudios histológicos y trabajos sobre los mecanismos moleculares de la pigmentación.

En uno de los modelos estudiados, por ejemplo, las lesiones podían mostrar simultáneamente hiperpigmentación y signos objetivos de eritema persistente, incluso cuando el enrojecimiento ya no era evidente para el observador. También se encontraron signos de infiltración inflamatoria en biopsias realizadas semanas después de inducir la inflamación.

¿Por qué esto es importante?

Porque si interpretamos automáticamente una mancha como una consecuencia "residual" de una inflamación ya terminada, podemos concentrarnos exclusivamente en tratar el pigmento.

Pero si la enfermedad inflamatoria continúa activa, tratar solamente la pigmentación puede no ser suficiente.

Esto es particularmente relevante en patologías como:

  • Acné.
  • Dermatitis atópica.
  • Dermatitis liquenoides y otros trastornos inflamatorios.
  • Procesos inflamatorios recurrentes que dejan hiperpigmentación.

En estos casos, controlar adecuadamente la inflamación subyacente puede ser tan importante como abordar la pigmentación.

¿Cómo reconocer que puede seguir existiendo inflamación?

No siempre es necesario realizar una biopsia o utilizar equipamiento especializado.

El dermatólogo puede buscar otros indicios clínicos, como:

  • Picazón o sensibilidad.
  • Leve engrosamiento de la piel.
  • Descama.
  • Aparición recurrente de lesiones en la misma zona.
  • Cambios o evolución de la lesión.
  • Persistencia o recurrencia de la enfermedad inflamatoria que originó la pigmentación.

Por eso, una mancha oscura no debería analizarse únicamente por su color, sino también teniendo en cuenta qué enfermedad la produjo y cómo está evolucionando la piel.

Una nueva mirada sobre la "mancha postinflamatoria"

Los autores no proponen abandonar el término "hiperpigmentación postinflamatoria". Su planteo es más preciso: utilizarlo cuando exista una razonable certeza de que la inflamación ya se resolvió.

Cuando todavía puede existir actividad inflamatoria, términos como "hiperpigmentación asociada a la inflamación" podrían describir mejor lo que está sucediendo biológicamente.

Esta distinción no es solamente semántica. La manera en que nombramos una lesión puede influir en cómo la interpretamos y, en consecuencia, en cómo decidimos tratarla.

¿Qué significa esto para el tratamiento de las manchas?

La principal enseñanza es que no todas las hiperpigmentaciones son iguales.

Antes de centrarnos exclusivamente en aclarar una mancha, es importante preguntarnos:

¿La inflamación que la originó realmente terminó?

Si existe una enfermedad inflamatoria activa, el abordaje puede requerir tratar primero —o simultáneamente— esa inflamación y la alteración pigmentaria.

Esto resulta especialmente importante en pieles con mayor cantidad de melanina, donde la inflamación puede pasar más desapercibida visualmente.

En conclusión

La hiperpigmentación no siempre debe considerarse simplemente como la "huella" que queda después de una inflamación.

En determinados pacientes y enfermedades, la pigmentación puede coexistir con actividad inflamatoria persistente, incluso cuando el clásico enrojecimiento no sea evidente.

Por eso, el diagnóstico dermatológico debe ir más allá de observar el color de una mancha: es necesario conocer su origen, evaluar la presencia de síntomas y signos sutiles de inflamación y considerar la evolución de la enfermedad.

En Ecoderm creemos que comprender estos mecanismos permite abordar la pigmentación de una manera más personalizada y, sobre todo, tratar la piel teniendo en cuenta su biología y no solamente su apariencia.